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martes, 9 de marzo de 2010

Es la guerra


Un año más, cuando apenas nos separa una semana de las fiestas josefinas, mi pesadilla no ha hecho más que comenzar. Un año más y a pesar del mal tiempo, las hordas falleras van tomando posiciones de cara a un inminente ataque. Con desmedido orgullo, ondean sus pendones al ritmo de pasodoble cañí al tiempo que de forma estratégica ubican sus carpas y tótem de cartón-piedra, cerrando cualquier vía de escapatoria, creando el caos y el desorden urbano a sus anchas, amparados en rancias tradiciones aborígenes y secundados por las fuerzas vivas de la ciudad.
Poco o nada importa que sus movimientos creen el caos, la más absoluta anarquía circulatoria. Autobuses obligados a cambiar sus itinerarios, vías impracticables y calles cortadas a golpe de valla esponsorizada por marca de arroz colocadas de forma indiscriminada por avispados falleros mas preocupados por cortar calles para así aparcar sus vehículos que por la compartir la fiesta con el vecindario.
Capítulo aparte merecen los petardos que para algunos falleros se convierten en prolongación de la mano. Resulta aterrador tener que esquivar durante esos días a personas que por unos días se convierten en terroristas suicidas, cargados cual mulas de explosivos, ejerciendo sus malas artes a lo largo y ancho de la ciudad sin ningún tipo de control ni miramiento. Especialmente desagradable me resulta la visión de los adultos, cargados con bolsita de plástico llena de petardos, enseñando a sus pequeños vástagos en noble y absurdo arte de la pirotecnia sin ningún tipo de prudencia ni respeto hacia los demás. Y es que en fallas todo vale, durante las fiestas se esfuma cualquier resquicio de sensatez y respeto, se impone la ley del descontrol y avalados por el “estamos en fallas” muchos cafres imponen su código a golpe de masclet.
Entiendo que mi postura puede parecer desmedida a la par que inculpatoria, en todo caso me limito a hacer uso de mi libertad de expresión sin que por ello creo moleste a nadie. Mis palabras no son explosivas aunque alguien se lo puedan parecer, mi reflexión no limita ni anula la libertad de movimiento de nadie. Entiendo aunque no comparto las fiestas falleras, solo pido un mayor control y respeto hacia el resto de los ciudadanos que como yo, nos guste o no, tenemos que vivir durante unos días en el más absoluto caos.
Con ansiedad espero el día 20, el día del silencio, el día después…..



martes, 12 de enero de 2010

Cajón de fobias


Y aprovechando el mail anteruir, he pensado que estaria bien tener un cajón, uno de esos cajones que siempre tenemos en casa, en el que metemos todo lo que no encaja en ninguna otra parte, un boli, una tirita, dos paracetamoles... todo al cajon. De vez en cuando lo limpiamos...
- venga voy a ordenar este cajon,
sacamos todo de su ionterior para volverlo a meter a los pocos minutos.  Metamos pues todas nuestras fobias en uno de estos cajones, ¿para que más cargas que las extricatamente necesarias?
cerremos con llave el cajón y lancemos estas al vacio. ¿Que podemos perder?
¿Una tirita y un par de bolígrafos?

viernes, 11 de diciembre de 2009

Matinal performance

Mis trastornos con el sueño no cesan, si bien es cierto que dormir duermo lo que ocurre es que la calidad de este descanso deja mucho que desear. Por las mañanas ando o deambulo dormido. Dormido camino hasta la parada del bus, dormido hago el recorrido en el mismo apoyando o mejor dejando caer mi cabeza sobre la ventanilla del bus, dormido recorro el trayecto que separa la parada final del bus hasta el trabajo y dormido prácticamente sobrevivo gran parte de la mañana. No es la primera vez que me paso de parada del bus o que me duermo en casa y tengo que tirar de taxímetro. Un desastre…
El pasado jueves viví de nuevo ese momento performance matinal desayuno, y es que no es la primera vez y me temo que no será la ultima en la que me quedo dormido desayunando y acabo dándome una ducha de café con leche. Nunca pude llegar a pensar que en un vaso de cristal pudiese almacenar tanto l líquido. MI repertorio es variado y ecléctico, generalmente es mi cabeza la que vencida cae sobre el borde del vaso y provoca que el contenido de este se derrame por toda la mesa. El otro día di una vuelta de tuerca al espectáculo y cual malabarista consumado y porque no decirlo consumido me lancé al triple mortal con pirueta sin red ni nada.
Nunca debí dejar que la bandeja del desayuno sobresaliera de la mesa, y sobre todo nunca debí cruzar mis piernas andando en ese estado gemí catatónico en el que me levanto. Lo cierto es que cuando mi pierna izquierda se fue a posar sobre la derecha en un momento de inusitado glamour tempranero, y dejado llevar por mi somnolencia innata no pude evitar empujar la bandeja que sobresalía con mi menisco y provocar que tanto el vaso de leche como el azucarero y galletas (servidor es de galletas Maria) saliesen despedidas por los aires en una bonita suerte de golpe coreográfico. Durante unos segundos pude ver como ralentizada la imagen. Ese vaso de café con leche describiendo una definida elíptica de 180 grados a la vez que el contenido del mismo se iba derramando hasta estallar en la mesa en un festival del café con leche. Mientras las Marías, las galletas marías iban describiendo bonitos movimientos al ritmo del “Ojala que llueva Café” de Juan Luis Guerra y el azúcar ejercía de improvisada nieve regalando su blancura y dulzor allende de la mesa y el suelo del comedor. Ni que decir tiene que hasta mi recién estrenada camisa también fue blanco (nunca mejor dicho) de una performance digna de la genialidad de Pollock. Que bonita manera de comenzar el día, la vida es bella… y el café con leche no se va con agua.

sábado, 15 de marzo de 2008

Las fallas crean monstruos


Como ayer anticipaba. La guerra ha comenzado, los ejercitos encabezados por el tio Luis que nos compra petardos y el Jonathan y el Ruben convertidos durante unos dias en terroristas sucidas cargados de explosivos cual michelines en la cintura. De esa guisa he bajado hoy a la calle, convertida durante estos dias en un campo de minas antipersonas. Atravesar la puerta del horno ha sido una odisea entre mamas dandole la merienda a los niños mientras estos tiraban petardos en una improvisada cordá infantil en toda regla que servidor ha tenido que atravesar rollo Spiderman subiendo por las cornisas. Que pesadilla esto de las fallas.... y no me queda ná...

Ya por la noche cuando regresaba me he encontrado en la puerta de mi casa una bonita mascletá que los niños y papas del casal fallero habian tenido a bien regalarme. Entraba yo en el patio cuando un personaje que parecia un secundario de pelicula de Fellini armado con un masclet de los gordos y un puro habano amenazaba sadicamente con proceder a la explosion tal cual:

- Mira que petardo va a tirar el tio...

Momento que he aprovechado para lanzarme sobre la puerta del patio y cerrarla poniendome a salvo de tan cruel atentado al tiempo que corria escaleras arriba huyendo del infarto sonoro.

Montones de improperios han salido de mi boca dedicados como no al Felliniano personaje.

Las fallas crean monstruos.... pensé.

viernes, 14 de marzo de 2008

Falleril conflicto belico

Es inminente el estallido de un conflicto belico en breve, apenas horas nos separan del comienzo de las fiestas josefinas y un escalofrio recorre mi cuerpo cada vez que pienso en ello. Y mira que uno tiene tiempo para ir haciendose a la idea cuando un mes antes le plantan una barraca a la salida del garage impidiendole su paso, pero nada, el susto te lo llevas igual.
Las hordas falleras ya se estan haciendo fuertes en sus barracones de lona blanca , estan dispuestos a entrar en combate y para ello lucen sus mejores prendas y disponen de peligroso armamento. Se atrincheran tras vallas publicitarias de marcas de arroz o cerveza mientras van plantando sus costosos totems al ritmo de "paquito el chocolatero".
Conforme sus suceden los acontecimientos cada vez es mayor el numero de civiles que inundan las calles mientras las hordas falleras desfilan ogullosas tras sus pendones por la ciudad.
Algunos, los mas afortunados, se escapan de la fiesta, de la ciudad,mientras los otros, la gran mayoria sufrimos impasibles esta apologia del caos que son las fallas.
No soporto la muchedumbre, ni las verbenas y sobre todo odio los petardos, odio cualquier ruido que no emita yo. Bajar a la calle esos dias es como atravesar un campo de minas antipersonas, pura adrenalina. Esto si que son deportes de riesgo y no lo de la tirolina esa.
Por no gustarme no me gusta ni el monumento fallero, tan costoso como insulso y ajeno a cualquier nueva tendencia artistica. Las fallas son pura tradicion estancada en una postal de "Recuerdo de Valencia" de los años 70.
No me gustaria terminar sin aportar un elemento positivo sobre las fallas...... los buñuelos.