Inauguro una nueva sección en el blog, Calvarios cotidianos es su nombre, y comienzo exponiendo una situación que me toca vivir, o mejor sufrir en mi calle de jueves a domingo. Vivo en un barrio antiguo de mi ciudad, un barrio de clase media baja, migrantes y mucho anciano, en el que todos los fines de semana tenemos que aguantar a hordas de niñatos ebrios, que se dedican a ponerse borrachos como cubas y a no dejarnos descansar entre gritos, patada a coche, peleas, etc.,,,
El ayuntamiento parece mas preocupado en gastarse un dineral en la presentación de nuestras falleras mayores, que en poner algo de orden en las calles. La policía ni aparece ni se le espera, esta màs preocupada acosando a los jovenes que acampan en nuestras plazas reivindicando una mejor vida para todos. Imagino que de vivir en una zona acomodada no sufriría este infierno cotidiano. Yo también he hecho botellón, hace muchos años es verdad, pero no recuerdo demostrar tan mala educación y ser tan incívico con el resto de ciudadanos. Nuestro ocio no se limitaba expresamente a ponerse borracho y pasar toda la noche en la calle molestando a los vecinos. Íbamos a bares, pubs, discotecas, entrabamos y salíamos sin acampar en una esquina toda la puñetera noche, y desde luego, aunque borrachos, demostrábamos mas civismo que los niñatos de ahora. Lo peor de todo es que cuando los veo me da la impresión que no se están divirtiendo, simplemente están ahí alargando la noche y jodiendonos la vida a nosotros, por supuesto. La otra noche , había frente a mi casa, 4 chicas totalmente ebrias y muy monas ellas, con sus mechitas y todo, intentando arrancar de una farola una papelera, con una violencia que resultaba dañina a la vista. Unas jovencitas que no eran ni musulmanes, ni latinos, no rumanos. Son jovenes españoles , como diría Rajoy, y mucho españoles, hijos de familias de bien, como diría en este caso Feijoo, con su ropa de marca , su gomina en el pelo, y sus pulsera con la banderita.
Me da lo mismo, su ropa de marca, sus banderas y su origen, lo único que yo les pediría que por un momento dejasen de pensar en ellos mismos y que se pongan en la situación de la gente que vivimos en el barrio, gente enferma, gente mayor, gente que simplemente quiere descansar. Aunque viendo su forma de actuar, me parece que es pedir demasiado.