lunes, 13 de febrero de 2012

CRiMeN PeRFeCTO

De nuevo teatro y cine se vuelven a dar la mano en esta obra que tuve ocasión de ver ayer en un teatro de valencia. Si en el caso de David Mamet, se trataba de una obra de teatro que hablaba sobre el mundo del cine, en “Crimen perfecto” asistimos a la puesta en escena del clásico de Alfred Hitchcock, un clásico menor pero tratándose del maestro del suspense, un clásico en fin.
La historia de la planificacion, desarrollo y desenlace de un crimen perfecto que como en muchas ocasiones, no lo es tal. La inmortal cinta protagonizada por Grace Nelly y Ray Milland sobre las tablas de un escenario. Una tarea sin duda complicada, la de trasladar el particular universo de este director al teatro. Sin duda lo que más me gustó de esta producción, fue precisamente la forma en la que su director la traslada a la escena. Una curiosa puesta en escena que nos traslada directamente al rodaje del citado film y en el que las diferentes escenas están desarrolladas como si de un rodaje cinematográfico se tratase, en el que los actores interactúan entre si entre escena y escena. Pero sin duda lo más interesante resulta que el escenario sea giratorio, lo que permite tener distintos puntos de vista de la escena, algo imprescindible en cualquier película del director. Este peculiar montaje, permite al espectador situarse y ver la obra en diferentes planos, esos mismos planos que Hitchcock tan bien manejaba. Un autentico homenaje al director en el que no faltan, los planos detalle, fragmentos de algunas de sus bandas sonoras, y hasta la propia voz en off del maestro. Sin duda un autentico festival Hitchcock que agradará especialmente a sus admiradores.
Sin duda la parte mas fallida de la obra, a mi modo de ver, es la referente al trabajo actoral. A destacar el trabajo de Jorge Sanz y de Antonio Albella componiendo un “curioso” personaje. L protagonista femenina y su amante en la ficción no están en ningún momento a la altura de este recomendable montaje.

FuSióN HiSPaNO-ORieNTAL



viernes, 10 de febrero de 2012

A PoR ToDaS

Un nuevo texto de David Mamet llega a la escena valenciana, otra interesante obra de este prolífico autor que tan buenas historias nos ha regalado. En esta ocasión la pluma de Mamet apunta, con esa mirada entre cínica e irónica y en ocasiones cruel que le caracteriza, en el mundo del cine. Tres personajes y un eterno dilema, dos altos ejecutivos de una productora cinematográfica que buscan el éxito, el dinero fácil, el poder. Dos altos ejecutivos, con un gran éxito comercial entre manos y una concienciada secretaria que terminará poniendo en duda sus más aferradas convicciones materiales. Unas convicciones que uno de ellos terminará por cuestionarse cuando una mujer entra en escena y les plantea que en lugar de ese esperado taquillaza cinematográfico, produzcan una película de arraigada conciencia social.
Dos estupendos personajes masculinos, retratados con la maestría de la que hace gala este autor, que pasan del entusiasmo a la duda, y de esta a la violencia contenida. Dos personajes al limite en un mundo de cuestionable honestidad como es el mundo del cine. Un interesante texto que, aunque ambientada en el mundo del cine, consigue transponer y generalizar a cualquier ámbito social. Conformarnos o arriesgar, el eterno dilema.
Una sencilla aunque inteligente puesta en escena sobre la que los alterados ejecutivos se mueven con soltura. Ágiles diálogos, frases que se entrecortan unas a otras y esa exacerbada gestualidad a la que los personajes de Mamet nos tienen acostumbrados. Una correcta interpretación del trío protagonista en el que personalmente destacaría el trabajo del actor Enrique Arce, convierte esta propuesta teatral en un opción de muy recomendable visión.

jueves, 9 de febrero de 2012

DesMoNTaNDo LA SoPa dE AJO

Hacia tiempo que no colgaba una entrada gastronómica en el blog. Mis experimentos en la cocina se limitan al fin de semana, el resto de días me limito a alimentarme de forma rápida y sin complicaciones. Ayer, a mi vuelta del trabajo y a pesar de las intempestivas horas en las que llego a casa, decidí sino sofocar, si sobrellevar la ola de frió siberiano que nos invade, preparándome un plato a la altura de tan intempestivas temperaturas. Sin pensarlo demasiado, puse una cazuela al fuego y me lance a la elaboración de un sofrito, sumergiéndome de lleno en ese universo que a mi tanto me fascina que es el Universo caldo.
Siempre me ha sorprendido el hecho de poder crear sabores, simplemente combinando ingredientes y añadiéndoles agua. Una elaboración que servidor, como buen científico, lleva hasta sus últimas consecuencias, no en vano esto es un laboratorio.
Si bien en principio mi idea era hacer una sopa de ajo, lo cierto es que decidí de inconsciente manera “reconstruir” tan simple y a la vez tradicional plato, para convertirlo en una sopa de indefinidos componentes e indefinible sabor.
Tras sofreír un par de dientes de ajo en aceite de oliva, me lancé a la nevera haciendo acopio de todos esos alimentos que apesadumbrados y decaídos esperaban la llegada de su caducidad. Añadí un poco de carne picada que me había sobrado de los tallarines del sábado y un puñadito de cebolla picada. Tras rehogarlos en armonía, añadí un poco de tomate triturado, indispensable para cualquier sofrito que se precie de ello. Más tarde y mientras me cortaba un trozo de queso con el que saciar mi hambruna, encontré en la nevera una solitaria cortada de jamón serrano que en silencio no cesaba de gritar: úsame, úsame.
Dicho y hecho, corte la misma en pedacitos y la añadí a la cazuela mientras seguir investigando en la nevera cualquier alimento susceptible de entrar en fase de caducidad para ser utilizado, reparando finalmente en un bote de garbanzos que apesadumbrados reposaban en una estantería de mi marchito refrigerador.
Unos garbanzos le dieron ese punto legumbres que le faltaba, o no a mi sopa de ajo o mejor de todo. Para terminar el sofrito, le añadí un poco de pimentón, indispensable en cualquier caldo que se precie y no me preguntéis porque y un poco de colorante que enriqueciese al menos visualmente tan desconcertante plato.
Un poco de agua y esa pastilla de caldo de pollo tan imprescindible como prescindible pero que sin duda aporto una sobredosis de sabor y de glutamato a mi insulsos devenir diario. El problema es que con tanto condimento, termine sin saber muy bien que añadir a tan improvisado caldo. Si bien atendiendo a la receta original de la sopa de ajo, mi intención era añadir pan duro, finalmente y atendiendo a tan caótica receta decidí decantarme por un clásico, el arroz. Un ingrediente básico para cualquier valenciano, y para cualquier chino….
Supongo que tras la receta que acabo de incorporar y me temo que también inventar, debería añadir una critica de tan elaborado guiso. Si bien es cierto que el arroz estaba en su punto, el sabor, el sabor de este plato, lo definiría como, como…. diferente.

EL TieMPo MieNTRaS TaNTo

Finalista del premio planeta 2010 de la autora Carmen Amoraga,”El tiempo mientras tanto” es la historia de una espera, la más cruel y la mas larga espera, la de la muerte. La historia de Maria José, una joven que tras un cruel accidente de automóvil, espera inconsciente la llegada de tan fatídico y a la vez tan liberador día. A través de la ausencia, del silencio de su protagonista en coma y alrededor de esa cama de hospital, una serie personajes rompen ese mismo coma, ese silencio para, en una interesante metáfora, comunicar a partir del mismo, de la ausencia de la protagonista. Pero “El tiempo mientras tanto” no es solo la historia de Maria José, es la historia de sus Pilar, su madre y de una vida marcada por la perdida de su verdadero amor. La de Paco, su padre, acomodado o mejor incomodado en el rechazo de su mujer. La de Marga, su mejor amiga y su más incondicional confidente. Un microcosmos que se completa con una serie de personajes que se cruzan en aquella habitación y que, en una interesante metáfora, comienzan a comunicar a partir del silencio de la protagonista.
Una obra, una situación, en la que lamentablemente muchos nos podemos ver reflejados y que narra de una forma sencilla esa angustiosa espera, ese dolor contenido a la llegada de la muerte y el efecto que esta crea alrededor de los seres queridos que terminan convirtiéndose en los verdaderos protagonistas de la historia. Un tiempo, el que da titulo al libro, que les sirve para abrir sus corazones al lector y entender que tras la muerte es posible la vida, la de los que no se van y tienen que aprender a vivir con la ausencia de un ser querido.

jueves, 2 de febrero de 2012

La VeRRuGa NO es BeLLA

Lo confieso, soy adicto a los cupones-descuento que a diario me envían por Internet. Precisamente ayer, y aprovechando uno de estos importantes descuentos, fui hasta una clínica estética a fin de someterme a la extracción de 3 incomodas y antiestéticas verrugas. Así a modo 3x1 en plan oferta de Hipermercado me dispuse a dejarme intervenir quirúrgicamente, y suprimir de mi anatomía estas desagradables protuberancias merecedoras todas ellas del oscar a los mejores efectos, o mejor defectos especiales.
El hecho de que en la sala de espera, la recepcionista me invitase a firmar un documento por el que servidor asumía el riesgo de la intervención, me intranquilizó lo suficiente como para entrar en la consulta con cierto desasosiego, sobretodo cuando en uno de los puntos que firmé, daba mi consentimiento para que si el equipo medico lo consideraba oportuno, se me pudieran hacer fotografías. Un polémico punto mayormente porque una de las verrugas estaba ubicada en una zona digamos bastante comprometida y servidor los posados solo los hace en el Interviú.
Pese a todo hice entrada en el quirófano con la mejor de mis sonrisas, forzada pero sonrisa en fin. Una vez allí una agradable doctora con un acento que me hizo evocar mis viajes nunca realizados al caribe, me explico la forma en la que iba a realizar su trabajo, decantándose finalmente por una intervención con un bisturí-láser. Perfecto pensé yo imaginándome a la cirujana cual Dark Wader enfundando con maestría su espada láser al tiempo que me desvestía y me tumbaba en la camilla.
Para este tipo de intervención no creo que sea necesaria la anestesia apuntó la doctora.
¿Seguro? ¿Por qué no me droga aunque sea un poquito? Insistí yo.
La primera verruga en caer estaba ubicada en la barbilla, con destreza y minuciosidad la doctora se puso trabajar en la extracción mientras yo me limitaba a cerrar los ojos venciendo una insana curiosidad que en este caso era superada por el miedo. Notar como un bisturí, por muy láser que sea, va cortando una protuberancia de tu cuerpo, no deja de resultar repulsivo, sobretodo cuando un desagradable olor a pollo quemado empieza a instalarse en tus fosas nasales.
¿Te duele? Me pregunto la medico no sin cierta sorna.
No, dije yo al tiempo que apretaba mis puños con la sabana de la camilla en un desesperado intento por no ponerme a llorar como un niño.
Esta bien que los hombres sufráis un poco, ya que ni dais a luz ni siquiera padeceis en vuestras carnes la depilación, exclamo con ironia al tiempo que lanzaba una mirada complice a su ayudanta en un claro gesto de reviindicación feminista.
Servidor se limitó a cerrar los ojos aun con más fuerza, no tenía yo cuerpo para apologías de ningún tipo.
Tras la segunda verruga, cuya extracción resultó mas sencilla que la primera vino la más complicada y en cierto modo polémica, ya no solo pro su tamaño, sino por su emplazamiento en la parte superior de una de mis ingles.
De nuevo intente relajarme y adoptar una postura lo mas zen posible pero sin duda el hecho de ver a la doctora con es bisturí en la mano manipulando la zona mientras su ayudanta sujetaba la gasa no me ayudaba demasiado. Cuando me quise dar cuenta había tres mujeres manipulando en torno a tan controvertido emplazamiento. Mientras la doctora cortaba o mejor quemaba con el bisturí y la ayudanta sujetaba una gasa para evitar que la sangre se hiciese fuerte en aquella camilla, la joven recepcionista que me había atendido a la entrada hizo entrada sin que servidor entendiese muy bien porque había tanta gente en aquella sala.
A punto estuve de decirles que ya puestos porque no invitaban a pasar a una paciente que estaba en la sala de espera y al técnico de la calefacción que se encontraba revisando la instalación en el hall.
La extracción fue tan rápida como dolorosa, al término de la misma la doctora me preguntó si quería guardar la verruga de recuerdo, una oferta que decliné con educación. Mi fetichismo no llega a esos grados de perversión.
Lastima que el cupón solo fuese para 3 verrugas y no más, si bien es cierto que erradicaron las que mas me preocupaban no me hubiera importado ya que estaba allí que hubiesen erradicado alguna más que asoma con descaro por mi cuerpo. A punto estuve en un descuido de arrebatarle el bisturí láser a la medico y cual Mr. Bean en aquel inolvidable scketch del dentista, comenzar a auto extraerme el resto de verrugas de mi cuerpo en plan kamikaze.
En un par de semanas debo volver a la clínica para ver como evolucionan las cicatrices, quizás para entonces compré otro cupón y no se… me haga una liposucción.


ViNiLoS dE ORo