lunes, 31 de enero de 2011

HeRoEs TeX-MeX


FaLLeRiL eVeNTo

Por todos mis allegados es conocida mi aversión al universo fallero, pese a ello y por cuestiones familiares, tuve a bien el pasado viernes, asistir como invitado a la Exaltación de la Fallera mayor de valencia en el Palau de la música.
Como ya es habitual, un inoportuno retraso provocó que acudiera al mismo en taxi. Y ahí es donde empieza esta crónica, pues justo en el momento en el que servidor bajaba elegantemente del mismo, una extraña sensación se apoderó con fuerza de mi ser, una especia de entrada en un agujero negro, en un espacio atemporal que me llevo a otra época, a otro lugar. Un lugar donde el color sepia brillaba con luz propia cual viejuna fotografía, un lugar con un insistente, aunque apenas perceptible, olor a rancio.
Mientras esperaba a la entrada del Palau con mi invitación en la mano, observe ensimismado que aunque no se exigía en la entrada, el traje regional se imponía entre los invitados. Decenas de falleras resplandecían bajo la luna luciendo sus mejores y más costosas galas, mientras los caballeros hacían lo propio. Bien es cierto que en estos últimos años los falleros han revindicado un mayor protagonismo en su estilismo, y que el traje de fallero ya no es necesariamente esa especie de uniforme negro de raso tan poco glamouroso. Llamativos estampados florales lucían ahora en la pechera de nuestros falleros en una insólita a la par que añeja Pasarela Fallera. Apuntar también que abundaban las capas ribeteadas con elegantes bordados. Cuanto daño ha hecho Ramón García a este país….
Consciente de lo que me esperaba en el interior de la sala, intente mimetizarme con los allí presentes, por lo que ante mi falta de capa castellana, decidí echarme la gabardina por la espalda a modo de capote. Enfrascado en el tema me encontraba cuando un ligero revuelo tomó cuerpo a mis espaldas. Cuando mi giré, un par de escoltas, ayudaban a salir de su vehiculo oficial a la alcaldesa, al tiempo que la directora del Palau la recibía con honores de reina. Ni que decir tiene que no perdí la oportunidad de aprovecharme de tan estratégica situación para vivir intensamente tan glamouroso encuentro.
Un autentico “tour de forcé” un encuentro de divas entre Rita Barberá y Mairen Beneyto, ambas dos luciendo sus mejores galas en un espectacular duelo de cardados del que surgían gráciles chispas en tan capilar lance. Rita, envuelta en una estola de piel y de riguroso negro, se abría paso entre cortesanos saludos mientras Mayren con sonrisa tatuada en rostro mezcla de Jockey y Hello Kitty intentaba disimular ante los presentes, el agujero en la capa de ozono, que tanta acumulación de laca, había provocado en la capa de ozono.
Apuré los últimos minutos antes de entrar en el Palau, me esperaban al menos 2 o 3 horas de espacios sin humos y de camino al auditórium no pude evitar acordarme de un viejo y radical amigo que cuando se cruzaba por la calle con alguna elegante señora envuelta en pieles no podía reprimirse y acercándose a ellas cual sátiro empezaba a increparlas por lo bajini “pellejo”, “pellejo”….
Afortunadamente yo si pude reprimirme y raudo encamine mis pasos hacia el esperado evento al tiempo que los primeros petardos resonaban con fuerza en el exterior, dentro había muchos más.
Cual fue mi sorpresa, ignorante de mi en estas falleriles lides, que al llegar al Hall del Palau, este se encontraba lleno de gente parapetada tras elegantes vallas que delimitaban una elegante alfombra roja por la que no cesaban de desfilar personalidades posteriormente recibidas por nuestra alcaldesa en un improvisado altar y parapetada por oficiales estandartes.
Vaya, me lo he perdido, con lo que me gusta a mi una alfombra roja, pensé al tiempo que intentaba sin éxito descubrir quienes eran los que desfilaban por tan solemne pasillo a golpe de dolÇaina y tabalet. Como pude, y como si de un camaleón me tratase, me mimetice con el medio colgándome de una de las innumerables cestas de flores que adornaban el hall y mutando en falleriles tonos para no desentonar con el evento mientras duraba la improvisada cabalgata. Una vez concluida, fuimos entrando en la sala Iturbi, viviendo el momento más angustioso de la noche, cuando buscando mi localidad me vi inmerso en un agobiante atasco fallero en uno de los pasillos y rodeado de más de 40 falleras armadas hasta los dientes. A punto estuve de acabar engullido, cual arenas movedizas, entre voluminosas faldas de fallera. Afortunadamente y en un acto de arrojo y valentía, estiré mi brazo llevándome accidentalmente el moño de una de las valencianas que asustada no dejaba de gritar: Ay mare de deu, Ay deu meu…
Pasado el susto, tomo asiento esperando el comienzo del acto. Para cuando se apagaron las luces de la sala, esta lucia reconvertida en un casal fallero. Una vez que los músicos se instalaron en escena, tuvieron que esperar a que el publico allí presente tuviera a bien guardar un poco de silencio, lo suficiente para que se les escuchara porque como decía anteriormente, allí lo único que faltaba es que empezaran a sacar bocadillos de blanco y negro con habas y platos de cacao y tramusos para que aquello fuese una cena de sobaquillo fallera. Indignado y a un paso de salirme de la sala no salía de mi asombro viendo el comportamiento de gran parte del publico que llenaba el teatro, que sin importarles en absoluto la actuación musical que se estaba llevando a cabo, seguían charlando, levantándose, hablando por teléfono. Hasta a una fallera, adicta a las nuevas tecnologías, pude ver chateando con el facebook a través del móvil, mientras la Big Band seguía en escena intentando hacerse oír.
Tras un oportunisimo descanso, comenzó la exaltación de la fallera mayor de valencia. Apenas bastaron uno segundos del pasodoble “El fallero”, para que el silencio se hiciese en la sala. De forma solemne fueron desfilando por la pasarela las componente de la corte de honor, para posteriormente dar entrada a la fallera mayor de valencia que hizo entrada en la sala saludando con ese ligero y pizpireta movimiento de mano para saludar, tan característico de la realeza. Servidor, fascinando por lo protocolario del acto, asistió perplejo hasta que comenzaron a desfilar multitud de cestas, presentes de autoridades hacia la nueva reina de las fiestas. En un descuido, improvisé una discreta huida aprovechando los aplausos. Un presumiblemente largo discurso del mantenedor del acto, se anunciaba como fin de fiesta, y mi capacidad de supervivencia ya había sido puesta suficientemente a prueba durante esa larga noche, larga y solemne noche.

Dalí eN MiLaN

Inauguramos corresponsalia en el Laboratorio del Dr. Magenta. Nuestra colaboradora Serafina Delle Rose, nos ofrecerá desde Milan oportunas cronicas que iremos publicando en este, vuestro blog. Para comenzar, Serafina nos sumerge en el particular universo Dalí a través de una interesante muestra que se ha podido ver en la ciudad de Milano durante estos dias.




DALI, IL SOGNO SI AVECINA


Deprisa y corriendo y madrugando me toca asistir a la exposiciòn de Dalì, que lleva ahì desde el dia 22 de septiembre, pero , claro, no hay nada mas estusiasmante como ir al ùltimo momento, al lìmite del gong, con la garantia absoluta de compartir la experiencia con esas hordas humanas que dejan todo para mañana como yo, osea, en tèrmino pràcticos una cola de media hora (jueves, 9’30 de la mañana!!!) a la intemperie, a –3°C, y muchos rozes entre cuadro y cuadro.
Por cierto, ¿ y a los chavales?¿ Por què no los llevan a la fàbrica del Danone como me llevaron a mì?
Tanto arte, tanto arte no es bueno, que luego quieren ser todos artistas y a quien vamos a poner en la cadena de montaje?)
Vuelve Dalì a Milàn despuès de 50 años con una exposiciòn en el Palazzo Reale que ha generado colas kilomètricas, lo que le hubiera gustado a Dalì verlas…
En “Dali, il sogno si avvicina” se muestra la relaciòn del artista con el paisaje y en sus paisajes pelados e inmateriales encontramos toda esa iconografìa daliniana tan reconocible.
Abre la mostra la Venus de Milo revisitada por Dalì. Iluminando una pequeñisima sala esfèrica totalmente negra y en tinieblas aparece esta Venus pop con suaves tiradores de armiño en sus cajones estratègicos. A esta apertura efectista sigue una serie de salas dedicadas cada una a evidenciar diferentes aspectos del paisaje de Dalì. Esos aspectos que el comisario de la mostra ha querido subrayar y contener dando nombres “evocadores”: la estancia de la Memoria, la estancia del Mal, la estancia del Imaginario, la estancia de los Deseos, la estancia del Silencio, la estancia del Vacio. Haciendo referencia de manera ordenada y “lògica” a cada uno de los guiños que el artista propone aquì y allà, reflexiones que van desde la Antigua Grecia y la pintura rinascimental italiana a las obsesiones por la energìa nuclear, la metafìsica y la matemàtica pasando por el Dalì religioso y mìstico. Yo quizà no soporte demasiado el Rigor de el arte y su Desciframiento.
Como la obra pictòrica no era mucha se ha pulido al detalle la puesta en escena, menudos son los italianos. Y asì animando el recorrido entre sala y sala nos encontramos con material audivisual del artista, ahì Dalì es siempre impagabla, excesivo y divertidìsimo.
Para la ocasiòn se ha recostruido la estancia de Mae West donde podemos introducirnos , sentarnos en los Dalilips y sacarnos la foto. Concluye la mostra un corto de 6 minutos, Destino, una colaboraciòn entre Dalì y Walt Disney.
Toda esta actividad extra-pictòrica nos recuerda toda su teatralidad y su divismo.
En una de las pantallas Dalì habla en tercera persona y dice “Dalì ama la riqueza y el oro” y le ha salido tan bien, tan bien…
Serafinna Delle Rose

martes, 25 de enero de 2011

PuTeRiL PosT


La Ley dE La CaLLe


Una maravillosa película de Coppola. Para algunos una obra menor, un encargo que el director dirigió con su particular estilo. Basada en un relato breve, la ley de la calle cuenta con un fantástico reparto encabezado por Matt Dillon, Diane Lane, Dennis Hooper y Mickey Rourke, entre otros. Rodada en blanco y negro y con un ajustado presupuesto Coppola nos consigue emocionar con la historia del regreso al barrio del chico de la moto y de su hermano pequeño criado al amparo de la cultura de las pandillas de barrio, alrededor de las cuales crea su verdadera familia.

lunes, 24 de enero de 2011

CeLEBRiTieS ReCORDs


BLoGueRa HeRMandaD

El pasado domingo tuve a bien asistir invitado a comer al laboratorio de Boro en un particular y virtual acto de hermanamiento bloguero. Su laboratorio, el de Boro, a diferencia del mió es estrictamente gastronomico. Desde su blog, “El secreto de Boro” este nos regala atractivas a la par que sencillas recetas con las que deleitarnos en nuestra jodida existencia. Tras un generoso cocido disertamos acerca de bloguiles cuestiones acompañados de sendas copas de gin-tonic con ralladura de haba tonga.
No se si por efecto de esta, o por el cocido, pero lo cierto es que tras comprobar que el Blog de Boro tenia mas seguidores que el mió, no pude evitar durante unos segundos en la posibilidad de sabotearlo impunemente derramando lo que me quedaba de gin-tonic sobre el teclado de su portátil, pero desistí cuando fui consciente de que eso no iba a servir de nada y opté por hacer un elegante mutis por el foro.
Nunca me han gustado los domingos por la tarde, ya por la mañana se va abriendo un angustioso preámbulo al nada apetecible lunes. Y aunque mi intención al llegar de comer era remontar la tarde haciendo algo que no me sumiera en una agobiante velada, lo cierto es que termine anclado en el salón de mi casa, dejándome arrastrar por las nuevas tecnologías. Así mientras hablaba por teléfono con mi amigo kike, chateaba vía Messenger con Italia al tiempo que mandaba mensajes en surrealista conversación por el facebook en una insólita a la par que fría comunicación.
A la felicidad por la virtualidad, dios tanta tecnologia me abruma, tanta red social, tanta Chat, tanta soledad…..

EL DíA dE saN VicENT

Comenzaba el fin de semana festejando el pasado sábado el día de san Vicente mártir, una festividad local, con epicentro a escasos metros de mi casa en la parroquia del mismo nombre donde reposan los restos del santo. Lamentablemente esta con los años e ha ido perdiendo relevancia. Recuerdo desde bien pequeño vivir este día con entusiasmo. Las falleras entrando en la iglesia a fin de venerar al santo, la banda de música, los puestos de frutos secos y golosinas que se instalaban a su alrededor, la mascletá después de la misa, etc.… Una fiesta de barrio que ha ido perdiendo interés y de la que este último día apenas ha sobrevivido un puesto de golosinas. Aun así, asistí fiel a mi cita, testeando el ambiente y comprándome una mesura de porrat y cacao y dejándome atrapar por los escasos rayos de sol que nos regaló este frió día.
Allí sentado, esperando ver salir a las falleras de la iglesia no pude evitar el evocar otras días de san Vicente que he vivido a lo largo de toda mi vida, cuando los parroquianos colapsaban la entrada a la parroquia luciendo sus galas de domingo a golpe de tabalet y dolÇaina mientras los pequeños tiraban del bolso de su madre para que les compraran cacao y porrat en alguno de los puestos que adornaban la calle. Un rotundo petardo preámbulo de la modesta mascletá con la que finalizan los actos festivos me devolvió a la realidad, al presente más cercano. Un presente sin trajes de domingo, sin puestos de frutos secos, sin madres de las que estirar del bolso para que te comprasen chuches….