Around the world
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miércoles, 30 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
La caSa iLusTRaDa. Córdoba 4
La mañana del viernes nos llevó hasta la Corredera, una maravillosa plaza cerrada rehabilitada hace unos años. Bajo sus arcos, multitud de bares y de tiendas de antigüedades, dan un encanto especial a este espacio. Después de una reconfortante cervecita al solecito de tan concurrida plaza, comenzamos a investigar por entre las callejuelas que la rodeaban hasta descubrir una casa que nos fascinó. La casa ilustrada estaba empapelada en su exterior por montones de hojas caligrafiadas con elegantes letras y sugerentes ilustraciones. La parte superior era un autentico homenaje a la dispersión, repleta de inservibles objetos dispuestos de absurda manera, un hecho que no paso inadvertido a dos fans del collage con diogenianas tendencias como angeles y servidor que batimos nuestro propio record tirando fotos.
FLaMeNco eN 3D
Una ligera e improvisada llovizna encauzó nuestros pasos hasta una sala de cine donde acabamos sentados y con gafas 3D viendo “Torrente 4”, un muestra mas de nuestra dispersión que valió la pena aunque solo fuese por echar unas buenas risas, que no e
s poco. Una vez salimos del cine, comenzamos nuestra particular romería por las calles de Córdoba. Todavía bajo el efecto de las 3D anduvimos sin rumbo en busca de un lugar donde reponer fuerzas.
s poco. Una vez salimos del cine, comenzamos nuestra particular romería por las calles de Córdoba. Todavía bajo el efecto de las 3D anduvimos sin rumbo en busca de un lugar donde reponer fuerzas. De camino a la mezquita algo llamó poderosamente nuestra atención, a través de una ventana nos llegaron los primeros acordes de una buleria. Sin pensarlo demasiado entramos en un pequeño bar de barrio donde un cantaor de flamenco acompañado de un guitarrista con pinta de alemán daban cuenta de su variado repertorio ante un reducido, aunq
ue selecto auditorio. Las imágenes del informativo sobre una pantalla de plasma situada justo detrás del artista, le daba un punto performance a tan surrealista momento. Frente a el, dos mesas, dos familias compartían flamenco
y tortilla de patatas. En otra mesa, tres jóvenes que hablaban en francés no dejaban de reír mientras leían y mandaban mensajes SMS. Angeles y yo optamos por una visión lateral a la sombra de un par de vinos. Los primeros versos de un nuevo tema Provocaron una espontánea y cómplice mirada entre nosotros. Desconcertados y sin dar crédito empezamos a escuchar de voz del improvisado cantaor, lo que inmediatamente tuve a bien bautizar como “cante denuncia”. Estupefactos comprobamos que efectivamente se trataba de una canción anti-aborto, cantada o mejor recitada a modo de rap con las imágenes de los ataques a una ciudad Libia como catódico fondo. No pude menos que ejecutar un virtual a la par que silencioso brindis. Por el surrealismo. Cuando todavía no nos habíamos recuperado del reivindicativo tema musical, un nuevo hecho comenzó a llamar poderosamente mi atención al tiempo que el guitarrista de ario porte arrancaba con los primeros acordes de otra canción. De espaldas a mi y sentada en la barra, una joven con un tinte de pelo mas que denunciable bebía cerveza directamente de una botella de litro al tiempo que balbuceaba incoherente palabras ante la atenta y recriminatoria mirada del camarero que con delicadeza la invitaba a abandonar el bar. Un momento tan solo interrumpido por un inoportuno politono de lady Gaga que comenzó a sonar justo en el momento en el que cantaor hacia una pausa en el tema que estaba cantando para introducir una estrofa recitada. Impagable. Pero la actuación aun nos reservaba más sorpresas. En pleno trance musical de nuestro artista, mientras cantaba a modo de buleria las veleidades de un amor puro entre una mocita y un señoriíto andaluz, la joven teñida de la barra despertó de su efímero letargo para de imprevista manera comenzar a lanzar improperios contra el camarero que la reprobaba.
- Que me dejes de una puta vez…. Cagooo en tus muertos…. Vociferaba la joven con yonquil tono, mientras las entregadas fans de las mesas le pedían silencio de onomatopéyicas maneras…
- No me sale del coño, gritaba la muchacha mientras el cantaor se lanzaba con un dramático quejido y el guitarrista, que compartía marca de tinte con la joven, la miraba con amenazantes ojos. Dudé por unos instantes, y tras comprobar que efectivamente ya no llevaba las gafas 3D puestas y que toda esa escena que acaba de vivir no pertenecía a Torrente 4, decidimos salir del bar en busca de un lugar donde cenar.
viernes, 25 de marzo de 2011
MeLANcoLía y FLaMeNQuiNeS, Córdoba2
Nuestro segundo día comenzó de nostálgica manera, dedicando la mañana a visitar el barrio, el piso, los lugares en los que servidor se movía hace 25 años en esta ciudad. Intentando recomponer los significativos cambios urbanísticos que ha sufrido Córdoba en estos años. Sin saber muy bien como, empecé a darme cuenta que mis pasos se adelantaban a mi memoria, abriéndose paso entre nuevas avenidas y edificios de reciente construcción que para mí resultaban totalmente ajenos. La decepción no tardó en hacer acto de presencia cuando descubrí que el a
ntaño Hospital militar, y que se enc
uentra prácticamente en ruinas, es ahora la sede de algo relacionado con la UGT y la reinserción de ludópata. No dudé en adentrarme entre sus antiguos jardines, ahora reconvertidos en improvisado parking y fotografiarme entre sus antiguas instalaciones que en la actualidad reposan, desafiando al tiempo entre vehículos torpemente aparcados y restos de basura. Decidido crucé la calle en la que viví durante cerca de un año, ahora convertida en una moderna avenida de acceso a la ciudad, de inmediato reconocí sus esquinas, esa terraza en la tan buenos ratos pasamos y ese barrio que hace 25 años adopté como mió.
Una extraña y esperada sensación e tristeza se apoderó de mí durante unos minutos en los que mis recuerdos iban tomando forma entre aquellas calles que creía haber olvidado.
Decidimos aparcar la nostalgia durante un rato, paseando por entre las calles de mi antiguo barrio, que prácticamente me resultaba totalmente ajeno. Una espontánea terracita, nos acogió a la sombra de un enorme parasol de gaseosa La casera donde acompañados de un par de cervecitas donde llegamos a la conclusión de que la melancolía no es la mejor compañera de viaje.
Ya de vuelta al centro, y después de una casi obligatoria y totalmente injustificable visita a un bazar chino, nos fuimos a comer, no sin antes perdernos de nuevo entre las empedradas calles de la capital.
Decidimos aparcar la nostalgia durante un rato, paseando por entre las calles de mi antiguo barrio, que prácticamente me resultaba totalmente ajeno. Una espontánea terracita, nos acogió a la sombra de un enorme parasol de gaseosa La casera donde acompañados de un par de cervecitas donde llegamos a la conclusión de que la melancolía no es la mejor compañera de viaje.
Ya de vuelta al centro, y después de una casi obligatoria y totalmente injustificable visita a un bazar chino, nos fuimos a comer, no sin antes perdernos de nuevo entre las empedradas calles de la capital.
jueves, 24 de marzo de 2011
BeNDiTo SiLeNciO, Córdoba1
Nos despedimos de valencia al son que marcaban un grupo de falleriles vándalos que a las puertas de la estación, no cesaban de soltar toda su artillería pesada en forma de petardos y masclets, siempre bajo la atenta mirada de su profesor que incomprensiblemente hacia oídos sordos (nunca mejor dicho) a las terroristas tendencias de sus pupilos. Ansiosos, mi amiga Angeles y servidor, esperábamos la llegada del tren que nos sacará de semejante infierno institucional.
Hace ya muchos años, demasiados, que dejé Córdoba. Estaba deseando reencontrarme con un montón de recuerdos y vivencias que quedaron sepultadas cual ruina romana en una ciudad en la que la historia te sale al encuentro a cada paso.
Un largo viaje en tren que sorprendentemente no nos resultó excesivamente pesado. A lo largo de las casi 7 horas de viaje, hubo tiempo para todo, conversaciones pendientes que la vorágine diaria no nos permite realizar, apetecibles visitas al vagón-bar, autodefinidos, bocadillos de jamón y queso, y estimulantes paradas del tren para fumar en oportunos andenes de estación, protegidos por la ley anti-tabaco.
Una gélida y desconocida estación nos abrió las puertas de la ciudad de córdoba. Han pasado tantos años, y tantos AVES. Con la dispersión que nos caracteriza, conseguimos salir
al exterior, una vez en la calle, mi confusión iba en aumento, teniendo que recurrir a la siempre amable disposición de los cordobeses para llegar hasta nuestro hotel. De camino, mis recuerdos me salieron al paso de forma inesperada, comprobando taciturno que aquella farmacia en la que pasé un año sirviendo a la patria, es ahora un ruinoso local en venta.
El hotel Boston nos recibió con la elegancia que le caracteriza, y esa escalinata franqueada por tres maravillosas columnas de escayola que dan entrada a la recepción, a la que no se puede acceder en ascensor. Una vez instalados y conectados al ciber espacio, comenzamos nuestra andadura, nuestro primer contacto con la ciudad.
De forma espontánea decidimos, o mejor improvisamos, simplemente dejarnos llevar y disfrutar de eso que solo una situación de vacaciones te puede regalar, estoy hablando de la capacidad de po
der disfrutar de unos días de descanso, sin compromisos, sin maratonianas excursiones. Cuatro días para disfrutar de la belleza, hospitalidad y buen comer de Córdoba. Sin pretenderlo comenzamos a caminar sin rumbo fijo, dejándonos llevar por la historia y los recuerdos con los que nos íbamos tropezando. Así, sin querer, llegamos a la judería donde a modo de saludable aperitivo, nos tomamos unos vinitos en Bodegas Guzmán, a la sombra de la tertulia taurina de Finito de Córodoba. Un aperitivo que tuvo su fin de fiesta en un fantástico restaurante que un viandante tuvo a bien recomendarnos en la misma judería.
Hace ya muchos años, demasiados, que dejé Córdoba. Estaba deseando reencontrarme con un montón de recuerdos y vivencias que quedaron sepultadas cual ruina romana en una ciudad en la que la historia te sale al encuentro a cada paso.
Un largo viaje en tren que sorprendentemente no nos resultó excesivamente pesado. A lo largo de las casi 7 horas de viaje, hubo tiempo para todo, conversaciones pendientes que la vorágine diaria no nos permite realizar, apetecibles visitas al vagón-bar, autodefinidos, bocadillos de jamón y queso, y estimulantes paradas del tren para fumar en oportunos andenes de estación, protegidos por la ley anti-tabaco.
Una gélida y desconocida estación nos abrió las puertas de la ciudad de córdoba. Han pasado tantos años, y tantos AVES. Con la dispersión que nos caracteriza, conseguimos salir
El hotel Boston nos recibió con la elegancia que le caracteriza, y esa escalinata franqueada por tres maravillosas columnas de escayola que dan entrada a la recepción, a la que no se puede acceder en ascensor. Una vez instalados y conectados al ciber espacio, comenzamos nuestra andadura, nuestro primer contacto con la ciudad.
De forma espontánea decidimos, o mejor improvisamos, simplemente dejarnos llevar y disfrutar de eso que solo una situación de vacaciones te puede regalar, estoy hablando de la capacidad de po
Ya de madrugada, decidí dar una vuelta solo p
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