Se podría decir que he dedicado gran parte de este ultimo fin de semana, a tediosas tareas informáticas, en concreto, a la configuración de mi nuevo teléfono móvil y a la traslación de datos del antiguo dispositivo.
Y digo que se podría decir, porque en realidad fue mi compi quien se ocupo de tan aburrido quehacer. Aun así, me ha resultado soporífero el trabajo, tanto que en ocasiones llegue a plantearme quedarme con el viejo móvil y desistir de tanto rollo digital.
No es la primera vez que denuncio en este blog, la falta de interés por este mundo. Confieso que al principio me resultaba muy entretenido, recuerdo que compraba revistas de informática que regalaban cds con programas y aplicaciones que yo sin saber para que servían, instalaba en mi ordenador de caóticas maneras. Trasladar las aplicaciones, imágenes, etc... de mi antiguo teléfono al nuevo, ha sido una ardua y fastidiosa ocupación, incluso yo me he cansado solo de mirar y poniendo cara de entender todo lo que mi compi estaba haciendo.
No puedo evitarlo, soy hijo de los 80, con el tiempo he desarrollado una desmedida admiración por todo lo analógico. Mi espíritu no es digital, viva el VHS, daba gloria ver como se rebobinaban las cintas de video en el reproductor, esa parada de imagen parpadeante pero siempre precisa que te permitía hacer tu primeros pinitos en la edición. Un corta y pega absolutamente literal y viejuno. Recuerdo arreglar una pelicula de vhs que tenia que devolver al videoclub y se había enganchado en le reproductor, hasta romper la cinta del video casete. Uno entonces echaba mano de sus escasos recursos consiguiendo hacer un corte en la cinta y empalmarla cual torticero montaje, pegándolo con una celo, maravilla.
Ese momento épico de rebobinar una cinta de casete de Boney M con un bolígrafo Bic.
Ahora tengo que rebobinar mi vida con tutoriales de youtube, actualizando el mundo cada 5 minutos. Una vez mas proclamo con orgullo. Viva lo digital.

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