Siempre he sido un firme defensor del cine español, me identifico mas con las historias de un panadero en un pueblo de la mancha, que de las penurias de un padre de familia toxicómano en Minnesota. Suelo visionar mucho cine español en las diversas plataformas o cines, aunque tengo que confesar que últimamente atesoro decepciones con las peliculas que veo. Porque resulta tan difícil hacer una buena comedia, y cuando digo buena, me refiero a que sea simplemente entretenida, divertida y que no te invite a mirar el reloj cada 10 minutos, tengo que reconocer que me he dejado varias pelis a mitad de su metraje, por puro aburrimiento.
No es el caso de la pelicula de la que voy a hablar, Hugo 24. Un film muy alejado de la comedia, su intención es reflexionar sobre algo que nos tiene muy preocupados últimamente, el derecho a una vivienda digna, y que hoy lamentablemente esta mas de actualidad que nunca, con el vergonzoso desahucio de Mari Carmen, una anciana de 87 años con movilidad reducida que ha vivido de alquiler en su casa literalmente toda la vida. Cuando uno de esos miserables e inhumanos fondos buitres se ha quedado con la casa, subiéndole el alquiler de forma absolutamente deproporcionada, para provocar su salida de la casa en ambulancia, sin dejarle ni recoger sus pertenencias. Todo ello a pesar del apoyo de los sindicatos de inquilinos y de cientos de personas que la han querido acompañarla en tan duro trance. Un desahucio en el que la policía ha cargado con desmedida brutalidad contra las personas que la apoyaban. Una vergüenza.
De nada ha servido ese apoyo, afortunamente esta noche la gente ha salido la calle para pedir justicia para Mari Carmen y todas esa personas que se encuentran en tal penosa situación. Hay un plan para que este país sea cada vez menos humano y el liberalismo desgarrador se instale en nuestra vidas. Un país donde campe a sus anchas ese deplorable liberalismo, que pone al dinero, por encima de los seres humanos y que convierten nuestras ciudades es una especie de parque temático para el turismo. Un fructífero negocio para fondos de inversión y especuladores inmobiliarios que nos echan de nuestras casas y las convierten en hospedaje para turistas, mientras los vecinos tenemos que salir de nuestros barrios para dejar nuestras viviendas en manos de forasteros. Están vendiendo nuestras ciudades, nuestros barrios, nuestras tradiciones para dejarlas en manos de especuladores cuyo único fin es acumular dinero, aunque eso suponga una tragedia para miles de personas. Es el comienzo del `plan de la derecha en este país, luego vendrán, recortar derechos y acabar con todo lo publico y dejarlo en manos de amiguetes que nos cobren hasta por respirar. Toda una lamentable situación, apoyada por la gran mayoría de los canales de televisión, radios, prensa....
Somos muchos aunque se nos escuche menos porque no gritamos ni insultamos a cualquiera por no ser de los nuestros. No podemos, ni debemos perder la esperanza.
Ahora si, voy a hablar de Hugo 24, una pelicula de la que a priori no esperaba mucho y que me ha gustado y recomiendo, los títulos producidos por Netflix para su estreno directo en la plataforma, no suelen responder a las expectativas creadas. Sin embargo Hugo24 es una excepción. Un reflejo de la realidad que estamos viviendo contada sin amarillismo, sin sensacionalismo barato. El film tiene un tono, en ocasiones, pseudo documental, al incorporar a la trama a una periodista que micrófono en mano, recorre Madrid pulsando la opinión de la calle sobre el tema de la vivienda,
El espectador, comparte con Hugo la angustia de tener 24 horas para recoger el dinero que le impida ser desahuciado de su casa junto a su hermana. Una carrera contra reloj que pone sobre la mesa, la deshumanización que estamos viviendo. Muy convincentes las interpretaciones, su protagonista Aaron Piper, acompañado de marta Etura y no menos destacable la labor de Marco Cáceres. Todos ellos consiguen reflejar el pulso urbano de una ciudad en continuo movimiento y con un desenlace que no voy a descubrir pero que no es precisamente el mas deseado, en realidad es una metáfora, muy en la linea de ese refrán que dice: Si no puedes con ellos, únete a ellos.

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