jueves, 2 de febrero de 2012

La VeRRuGa NO es BeLLA

Lo confieso, soy adicto a los cupones-descuento que a diario me envían por Internet. Precisamente ayer, y aprovechando uno de estos importantes descuentos, fui hasta una clínica estética a fin de someterme a la extracción de 3 incomodas y antiestéticas verrugas. Así a modo 3x1 en plan oferta de Hipermercado me dispuse a dejarme intervenir quirúrgicamente, y suprimir de mi anatomía estas desagradables protuberancias merecedoras todas ellas del oscar a los mejores efectos, o mejor defectos especiales.
El hecho de que en la sala de espera, la recepcionista me invitase a firmar un documento por el que servidor asumía el riesgo de la intervención, me intranquilizó lo suficiente como para entrar en la consulta con cierto desasosiego, sobretodo cuando en uno de los puntos que firmé, daba mi consentimiento para que si el equipo medico lo consideraba oportuno, se me pudieran hacer fotografías. Un polémico punto mayormente porque una de las verrugas estaba ubicada en una zona digamos bastante comprometida y servidor los posados solo los hace en el Interviú.
Pese a todo hice entrada en el quirófano con la mejor de mis sonrisas, forzada pero sonrisa en fin. Una vez allí una agradable doctora con un acento que me hizo evocar mis viajes nunca realizados al caribe, me explico la forma en la que iba a realizar su trabajo, decantándose finalmente por una intervención con un bisturí-láser. Perfecto pensé yo imaginándome a la cirujana cual Dark Wader enfundando con maestría su espada láser al tiempo que me desvestía y me tumbaba en la camilla.
Para este tipo de intervención no creo que sea necesaria la anestesia apuntó la doctora.
¿Seguro? ¿Por qué no me droga aunque sea un poquito? Insistí yo.
La primera verruga en caer estaba ubicada en la barbilla, con destreza y minuciosidad la doctora se puso trabajar en la extracción mientras yo me limitaba a cerrar los ojos venciendo una insana curiosidad que en este caso era superada por el miedo. Notar como un bisturí, por muy láser que sea, va cortando una protuberancia de tu cuerpo, no deja de resultar repulsivo, sobretodo cuando un desagradable olor a pollo quemado empieza a instalarse en tus fosas nasales.
¿Te duele? Me pregunto la medico no sin cierta sorna.
No, dije yo al tiempo que apretaba mis puños con la sabana de la camilla en un desesperado intento por no ponerme a llorar como un niño.
Esta bien que los hombres sufráis un poco, ya que ni dais a luz ni siquiera padeceis en vuestras carnes la depilación, exclamo con ironia al tiempo que lanzaba una mirada complice a su ayudanta en un claro gesto de reviindicación feminista.
Servidor se limitó a cerrar los ojos aun con más fuerza, no tenía yo cuerpo para apologías de ningún tipo.
Tras la segunda verruga, cuya extracción resultó mas sencilla que la primera vino la más complicada y en cierto modo polémica, ya no solo pro su tamaño, sino por su emplazamiento en la parte superior de una de mis ingles.
De nuevo intente relajarme y adoptar una postura lo mas zen posible pero sin duda el hecho de ver a la doctora con es bisturí en la mano manipulando la zona mientras su ayudanta sujetaba la gasa no me ayudaba demasiado. Cuando me quise dar cuenta había tres mujeres manipulando en torno a tan controvertido emplazamiento. Mientras la doctora cortaba o mejor quemaba con el bisturí y la ayudanta sujetaba una gasa para evitar que la sangre se hiciese fuerte en aquella camilla, la joven recepcionista que me había atendido a la entrada hizo entrada sin que servidor entendiese muy bien porque había tanta gente en aquella sala.
A punto estuve de decirles que ya puestos porque no invitaban a pasar a una paciente que estaba en la sala de espera y al técnico de la calefacción que se encontraba revisando la instalación en el hall.
La extracción fue tan rápida como dolorosa, al término de la misma la doctora me preguntó si quería guardar la verruga de recuerdo, una oferta que decliné con educación. Mi fetichismo no llega a esos grados de perversión.
Lastima que el cupón solo fuese para 3 verrugas y no más, si bien es cierto que erradicaron las que mas me preocupaban no me hubiera importado ya que estaba allí que hubiesen erradicado alguna más que asoma con descaro por mi cuerpo. A punto estuve en un descuido de arrebatarle el bisturí láser a la medico y cual Mr. Bean en aquel inolvidable scketch del dentista, comenzar a auto extraerme el resto de verrugas de mi cuerpo en plan kamikaze.
En un par de semanas debo volver a la clínica para ver como evolucionan las cicatrices, quizás para entonces compré otro cupón y no se… me haga una liposucción.


8 comentarios:

Rancy dijo...

Se le va a quedar cuerpo de modelo al Dr. Magenta. Ahora será la liposucción, después la lipoescultura y luego una cavitación. En vez de Dr. Magenta vamos a tener que llamarle Noemi Magenta.

Dr.Magenta dijo...

Si, me voy a hacer de todo, hasta la cavitacion que no tengo idea de lo que es.... eso tambien.

Anónimo dijo...

Que Kique

Los Kiques dijo...

¿Para cuando el lifting?

Julia dijo...

Tengo dos preguntas: ¿era necesario tanto detalle en las descripciones? y ¿de verdad le envían a usted cupones descuento por Internet?, no lo había escuchado antes.
Las verrugas son algo que no soporto, antes de que aduqiean cierto tamaño hay que ocrrer al dermatólogo, por Dios.

Mo dijo...

doctor se esta quedando Ud. monísimo con tanto retoque ¡¡algún domingo no le voy a conocer!!!

Dr.Magenta dijo...

Si Julia, mandan los cupnes x internet, de eso basicamente viven. En cuanto a lo, a tu modo de ver, excesivamente descriptivo del texto, solo comentar que esa percepción en todo caso me enorgullece. Que mejor piropo para un texto que conseguir trasmitir mediante palabras lo que uno quiere contar...

Dr.Magenta dijo...

Tranquila Mo, me reconoceras facilmente, eso si... no se yo cuando me ponaga colageno en los labios y pomulos y me convierta al Club de las Mega-operadas con cara de nada....